miércoles, 24 de septiembre de 2008

(III) REFLEXIONES ANTE EL RACISMO



- Estas etapas de cebados teóricos y de odios,incitaron en la modernidad los pogromos, el holocausto, el surgimiento del Klu Klux Klan e institucionalizaron y legalizaron el racismo en algunos lugares; así se mantuvo en los EEUU hasta los años sesenta del siglo XX, donde las de ideas de discriminación, eran compartidas por grupos radicales políticos, instituciones académicas y médicas, como lo describió el autor Stephan Kühl en su libro The Nazi Connection. Eugenics, American Racism and German National Socialism de 1995 en que destaca lazos entre los teóricos y científicos racistas nazis alemanes y sus colegas norteamericanos; el Apertheid que segregó radicalmente aspectos de la vida de poblaciones negras, mestizas, indias y blancas a favor de ésta última que detentaba el poder siendo minoría, atribuyendo una raza reglamentariamente al nacer a todo sudafricano, aún con las reformas, el acceso de gran mayoría de la población negra a la representación en el gobierno, educación superior, empleo, servicios públicos, etc, sigue siendo limitado. La “sharia”, una práctica de los estados musulmanes que impone a otras comunidades, la propia ley religiosa con sus consecuentes efectos en la vida diaria. Esta ideología solo duerme y por momentos convulsiona, es un fenómeno fuertemente extendido también en países de fuerte inmigración donde se observa un racismo espontáneo de los habitantes del país respecto a los extranjeros de origen étnico no afín, manteniendo latente expresiones de xenofobia con matices violentos en no pocos casos.
- La Iglesia, sea por motivos de convenir en su convivencia con las monarquías colonialistas ó indiferencia, toleró por años el comercio de mercancía humana, hasta donde el pudor se lo enrostró y empezaron a llegar los primeros documentos papales al respecto; Pablo III en su Bula sublimis Deus, Urbano VIII, Bartolomé de las Casas y los grandes teòlogos y juristas españoles Francisco de Vitoria y Francisco Suárez, sentando las bases de la futura declaración universal de igualdad de Derechos humanos, pero en el nuevo mundo la iglesia no tenía la suficiente fuerza e independencia del patronato. León XIII (In plurimis) continúa en esa tendencia crítica; Pío XI (en Mit brennender Sorge) condenó en 1938 la ideología nazi, incluyendo normas y sugerencias formales para desmitificar las doctrinas racistas nazis en la enseñanza Académica de teología, la muerte lo sorprende antes de culminar otra encíclica sobre igualdad del género humano condenando racismo y antisemitismo; Pío XII en la misma línea en su encíclica Summi Pontificatus, pero más se recuerda su tibieza en los años de la segunda guerra mundial que le tocó vivir al frente de la iglesia, Juan Pablo II en Camerún en 1985 reconoce el papel del mundo cristiano en la trata de esclavos.
- Las tesis racistas con sus derivaciones (nordicismo, teutonismo, sajonismo, celtismo, etc) con su prédica de la superioridad blanca, escapan a lo racional, no sobreviven al análisis frío y desapasionado de las disciplinas autorizadas de la ciencia moderna, como las revistas New england Journal of medicine ó Nature genetics que descalifican la base biológica de las razas, American Anthropological Association afirma “que el concepto de raza es una ficción social y cultural improbable científicamente. Las poblaciones humanas no son inequívocas, o grupos claramente demarcados, y biológicamente distintos. El concepto de raza no tiene validez en la especie humana”
- La Genética de poblaciones llega a la apabullante conclusión de que no hay fundamento científico alguno para clasificar a los seres humanos en razas, ya que la diversidad genética, bioquímica y sanguínea entre individuos de una misma "raza" es incluso mayor que la que existe entre "razas" consideradas distintas, existen más variaciones genéticas intragrupales que intergrupal, diferente de la plasticidad fenotípica debido a factores medioambientales; las variaciones genotípicas y fenotípicas se afectan por la selección natural, migración, deriva genética; lo que lleva a recapitular el concepto de raza. Los factores biológicos en los que se basa el concepto científico de raza serían sólo externos, mientras que los datos aportados por las nuevas técnicas de biología molecular (análisis de los árboles filogenéticos, de los polimorfismos nucleares y del ADN mitocondrial) muestran un panorama completamente distinto, donde la noción de raza es irrelevante; hoy sabemos que si existen razas y clases es puramente como categorías descriptivas, como describir trajes de colores. La información genética que determina los rasgos como color de piel, ojos, tipo de cabello, utilizados para calificar en razas, se distribuye con frecuencia gradualmente creciente o decreciente entre regiones, distribuciones llamadas CLINAS, como ocurre con los pliegues epicánticos en su distribución por Asia, estas Clinas, son fruto del flujo de genes y la selección, no concuerdan con prototipos de raza pura. Los estudios de población y genética, no avalan una división en unas cuantas grandes razas, ni se puede afirmar que las clinas nacieron de una hibridación entre supuestas razas puras antiguas, sino indican existencia de frecuencias génicas constantemente cambiantes que son resultado de la selección natural, mutación, el flujo y deriva de genes. Entonces, la noción de raza propuesta por la taxonomía y antropología, no concuerda a nivel molecular ¿Hay razas o no hay razas? ¿Hay que tener en cuenta las diferencias fisiológicas externas, o las biomoleculares? Los científicos no se ponen de acuerdo, Pero es la base científica del racismo la que esta inmersa de cuestionamientos. - En el campo de las ciencias sociales, el determinismo racial dejó su huella en la construcción de la idea de la supremacía blanca, en inicio para justificar actos coincidentes en el tiempo, de trata de esclavos, conquistas, como bandera política y aunque la esclavitud, el antisemitismo y otros fenómenos de discriminación, existieron de antes de la época colonialista, fue en esta época de descubrimientos que se forjó la idea de una inferioridad biológica innata de los pueblos no blancos. Llegaron a la fraudulenta tesis de atribuir la grandeza de las civilizaciones históricas a la raza aria, inmiscuyendo oníricamente esa vertiente en la cultura china que fue vanguardia cultural, científica y técnica por milenios; en las portentosas obras expresadas en las grandes murallas, las pirámides en Egipto, Yucatán, el Tah majal, a las que se les pretendió dotar de influencia blanca ó europea en algún sentido; cuando los pueblos germanos pasaron siglos en una vida bucólica sin dar muestras de algún genio creador, mientras simultáneamente junto al mediterráneo florecían trascendentes civilizaciones; su origen nórdico tan invocado, no implica motivo de orgullo en esas horas, la estirpe vikinga no se caracterizó por algún aporte relevante a la humanidad, hasta en el apasionado arte de la guerra que cultivaron, fueron superados por los mongoles, quienes tuvieron la capacidad de formar un vasto imperio, conquistando en su camino, la inmensa nación china; la sangre latina representada por españoles y portugueses, también de poco aprecio en el apogeo racista llegaron más lejos en el dominio del mar, llegando antes a la indias orientales, china y el nuevo mundo, construyendo en el caso de España un imperio más duradero que el británico; el pueblo árabe conoció años de esplendor en todo sentido en un espacio geográfico desde los pirineos y Asia central, dotándola de una civilización que dejó conocimientos de valía a la humanidad, con una creación espiritual propia expandida de costa a costa, mientras el apogeo filosófico racial sustentaba saqueos ultramarinos. Pueblos que si bien conocieron la decadencia en el siglo XIX, dejaron una huella histórica cuando los germánicos vegetaban sin manifestaciones creativas en grado o voluntad de dominio imperial en esos siglos y recién se unificaron en el XIX. El nacionalismo alemán estaba impregnado de racismo desde antes de la desquiciada era hitleriana, aunque ni siquiera el pueblo alemán podía ser definido como una raza; Según los criterios taxonómicos raciales entonces vigentes, en la emergente y nacionalista sociedad alemana, una parte del pueblo alemán, la que habitaba en la parte central y septentrional del país podía ser considerada como miembro de la raza nórdica, el elemento prusiano tomado como referente, si bien alemán en su cultura, tenía estirpe tanto eslava como germana; los alemanes del sur correspondían a la raza alpina, al este del Elba y siguiendo el Danubio, tanto Polonia, Checoslovaquia, Eslovenia, Croacia dejaron su aporte al crisol alemán en la cantidad de apellidos polacos en ese sector geográfico y en los germano austriacos con sus raíces esloveno o serbocroata, muchos de estos, como los polacos, eran poco estimados; Alemania conoció su auge cultural, científico y económico recién a finales del XIX y el siglo XX, ejerciendo inusitada influencia en Europa que ésta llegó a pensar que dicho empuje se debía al aporte del don germánico, no sólo llegó a pensar así el vulgo, en España, Ortega y Gasset llegaba a afirmar que la decadencia española se debió al desafortunado casual de haberse tocado en suerte con la invasión de la parte germana mas contaminada con roma, expresada en los Visigodos (aún así, de ningún aporte portentoso a su cultura a diferencia del esplendor de la España románica) a diferencia de los francos, esos germanos vigorosos que asentaron en la Galias (aunque Francia nunca pudo equiparar su imperio al español). Así llegó a pensar Europa en una Teutomanía irreflexiva.
- Hoy, tan solo el sentido común puede desgarrar las tesis racistas, también observamos otras expresiones irracionales del pasado histórico con una sonrisa piadosa, pero la invitación a la reflexión colectiva está en cada línea de ellas, buscar entender aún situándose en ese escenario, como esta doctrina extremista fue capaz de guiar el pensamiento de gran parte de Europa en sus instintos, razonamientos del vulgo, estamentos académicos y gobiernos. Tal como Marx creyó que las clases y sus luchas eran los motores de la historia, Gobineau afirmó que eran las razas y sus luchas; al final terminan como creencias de fé y de dogmas antes que ciencias, se desbarataron con todas sus predicciones y augurios fallidos, finalmente ambos condujeron a episodios trágicos en la humanidad que cayó bajo sus influencias y llenaron crónicas de sangre.Aunque actualmente proscrita en proclamas idealistas y oficiales, desautorizada científicamente, desterrada moralmente; esta tendencia no esta desaparecida, mantiene latente su potencial criminal de exaltación solapada sutilmente ó hiberna en conciencias y culturas esperando su masa crítica para desencadenar una reacción en cadena en esa humanidad que se resiste a evolucionar dejando atrás sus taras congénitas.